sábado, 16 de marzo de 2013

La Anexion a Mexico


La anexión a México fue uno de los primeros errores que cometieron los promotores de la lucha independentista que afortunadamente reconocieron pronto y fueron ellos mismos los que promovieron la "nueva autonomía".

La inexperiencia, el hecho de no estar preparados para comandar en aquel momento un país independiente, con todo el sistema organizativo de Estado, más las presiones y amenazas de Iturbide condujeron a los próceres a unirse a México que hacía once años había alcanzado su emancipación.
La anexión a México y la posterior reflexión
El ambiente festivo duró poco. Un mes después se inició la gran polémica por la anexión a México que tuvo su fuerza por la confabulación del todavía jefe de las provincias, Gabino Gaínza, con el emperador mexicano Agustín Iturbide.

Según las fuentes históricas consultadas, el 19 de octubre de 1821 Gaínza recibió la respuesta de Iturbide donde le invitaba a unirse a México pues Guatemala debía integrar "un gran imperio bajo el Plan de Iguala y los Tratados de Córdova". La nota del Emperador fue leída por Gaínza ante la Junta Consultiva.
"Desnudo de toda mira individual y poseído del más sincero respeto a la voluntad de los pueblos, jamás intentaré someterles a la mía", prometía hipócritamente Iturbide a los promotores de la Independencia.
Pero a renglón seguido informaba que venía en marcha hacia la frontera con Guatemala "una división numerosa y bien disciplinada" con la finalidad expresa de "proteger con las armas los proyectos saludables de los amantes de su patria".

"La junta resolvió consultar la opinión de los ayuntamientos, pues ya estaba sometida a tremendas presiones indirectas, y el 30, Gaínza envió a todos el oficio correspondiente acompañado de la nota de Iturbide, para que en Cabildo Abierto resolvieran lo conveniente y contestaran en el término de un mes".
El 23 de diciembre de 1821 el Ayuntamiento de Tegucigalpa contestaba su disposición de aceptar "lo que decidiera la Junta Consultiva".
Comayagua y sus pueblos que le eran fieles anticipadamente se habían pronunciado a favor de la anexión.
"La efervescencia parece surgir de todos lados, y para rematar la incertidumbre, en el propio Cabildo de Guatemala, se había declarado la anexión.
La situación era tensa y apremiante; en la sesión del 1 de enero de 1822, la Junta inició la discusión sobre la conveniencia o no de la unión a México. En la sesión del 2, José Cecilio del Valle dijo que se debía esperar los votos de los ayuntamientos para resolver definitivamente y que así se noticiara a Iturbide, en la sesión de la tarde de ese mismo día".

El Gobierno "no puede decidir la unión de Guatemala a México", dijo Valle, "pues sus funciones son en ese punto reducidas a contar los votos recibidos".
Dos años después, como se verá más adelante, Valle jugó un papel preponderante en México para liberarnos definitivamente del Imperio.
Valle era un hombre reflexivo, ponderado. Antes de declarar la anexión preguntaba a Gaínza: ¿Hay facultades aquí para decidir el punto de agregación a México? ¿Se pueden fijar condiciones al pacto de la unión? Sus preguntas no tuvieron respuesta. "Gaínza ya estaba por la unión y su presión era amenazante".
Hay quienes critican a Valle por haber aceptado la anexión a México sabiendo que era un mal paso, pero Velenzuela defiende la posición del sabio. Quienes lo cuestionan, dice, "no consideran para ello las realidades del momento. La Junta estaba sometida a enormes presiones internas y externas, amenazada por un ejército poderoso al que no podía detener con el desorganizado y débil cuerpo de milicias de que disponía".

"Las arcas del tesoro público estaban casi vacías y el dinero apenas bastaba para mantener un defectuoso y deficiente engranaje administrativo.
Los ayuntamientos de las ciudades más importantes se habían pronunciado por la anexión y algunas de ellas desconocían la autoridad de la Junta; la gente de dinero lo aprovechaba para mover partidos en favor de México en lugar de aplicarlo a promover el progreso y la agricultura y, ante ese panorama desastroso, la Junta se vio obligada a declarar la anexión".

Ciento cuarenta personas votaron por la adhesión a México, once por la unión con algunas condiciones; 32 por lo que resolviera la Junta; 21 apoyaban la voluntad del Congreso que estaba por reunirse; dos que rechazaban el proyecto y los restantes no contestaron.
El 5 de enero de 1822 en acta de la Junta se consigna: "Como la voluntad manifestada llanamente por la unión excede la mayoría absoluta de la población reunida, este gobierno estima y resuelve que es necesario que los dichos pueblos se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo".

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